Twitter de Angel Nieva

lunes, 26 de septiembre de 2011

Nuevo mes, nuevo trimestre, ¿nuevo iPhone?

Será quizás el próximo 4 de octubre como afirman algunas fuentes, o el 7 o incluso el 19 del mismo mes como afirman otras. Y el evento de lanzamiento parece que será presentado por Tim Cook, el nuevo CEO de Apple, una vez que el gran Steve Jobs se ha retirado de la primera linea de la empresa de Cupertino. Pero todo apunta a que este mes de octubre Apple lanzará su nueva versión del iPhone, el iPhone 5.

Y tendrá o no más resolución en su cámara fotográfica (comentan que 8 megapixels), veremos si podrá reproducir o no video FullHD,  trabajar con procesador A5 y disponer de una pantalla más grande. Y descubriremos si finalmente habra un único modelo de iPhone 5 o bien si lanzarán también un modelo intermedio entre el iPhone 4 i el iPhone 5. También se comenta que el nuevo iPhone5 se podrá controlar a través de la voz. Todavia todo siguen siendo rumores.

Pero lo que está claro es que Apple lo ha vuelto a conseguir. Llevamos varios meses con la incertidumbre, con noticias sobre el posible retraso del lanzamiento a raiz del terremoto y tsunami de Japón, que impidió (dicen) fabricar algunos componentes en los plazos acordados, con la extraña pérdida de un prototipo en un bar de San Francisco (curioso que lo pierdan por segunda vez, ya pasó con el iPhone 4), con noticias sobre un fallo de fabricación en las nuevas pantallas y en las últimas semanas los rumores se han disparado de nuevo. Y Apple ha conseguido generar una vez más la expectación mundial a la que nos tenía acostumbrados ante lo que parece el inminente lanzamiento de su nuevo modelo de iPhone.

El pasado mes de agosto Apple se convirtió en la empresa más valiosa del mundo por capitalización bursátil, llegando a superar los 350.000 millones de dólares, más de 240.000 millones de euros. Y ya sea con unas características u otras en el iPhone 5, con Steve Jobs o sin Steve Jobs, Apple está trazando ya el camino para que el iPhone 5 vuelva a ser un éxito. Y lo será.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El Blog de Angel Nieva, en la final de los Premis Blocs Catalunya 2011



Es un placer informaros que la versión en catalán de este blog (http://www.angelnieva.cat) ha sido seleccionada como finalista a los Premis Blocs Catalunya 2011, dentro de la categoria de Tecnologías de la Información (Blogs Personales).

Dentro de la misma categoria también han sido seleccionados los Blogs:


Dentro de la categoria Tecnologías de la Información (Blogs Profesionales) han sido seleccionados los Blogs:


Muchas gracias a todas y todos por seguir mi blog. Llegar hasta aquí para mi ya es un premio y un gran reconocimiento. Ahora debemos esperar la decisión del jurado, que se conocerá en la gala de entrega de premios que se realizará en la Seu d'Urgell el próximo 1 de octubre.  

¡Mucha suerte a todos los blogs finalistas!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Yo me ofrezco, tu me contratas

Hace unos cuatro o cinco años, allá por el 2006 o 2007, cuando todavía no había llegado la crisis en la que actualmente estamos sumergidos, las empresas se enfrentaban a un problema complicado. Las personas jóvenes que llegaban a buscar trabajo no tenían espíritu de superación.

Recuerdo que por aquel tiempo apareció un estudio que reflejaba que el objetivo de la mayoría de los encuestados (estudiantes) era el convertirse en funcionarios.

En muchas entrevistas de trabajo que realicé por entonces había un denominador común: muchos eran jóvenes, estudiantes de carrera o recién licenciados, que vivían con sus padres, vivían en la burbuja que se había extendido de forma global. Y tenían, por tanto cierta estabilidad económica. Esta estabilidad, no obstante, provocaba que no asumieran riesgos y se relajaran, ya que tenían un respaldo económico detrás.

Asimismo detecté que durante las entrevistas de trabajo, las condiciones económicas a negociar con los candidatos eran muy altas para el mercado existente por entonces. Total, no tenían nada que perder. Si no les dabas el trabajo y lo que querían, seguían viviendo igual de bien con sus padres.

Me viene a la cabeza un candidato a Técnico de Sistemas que pedía como mínimo 35.000 euros brutos anuales para incorporarse a la empresa. La cifra, en este caso, se encontraba fuera de mercado teniendo en cuenta que acababa de finalizar la carrera y no tenía experiencia profesional alguna. Sino era a partir de esa cifra, prefería no trabajar.

Existía pues una cierta pérdida de ambición, de objetivos profesionales. Solo buscaban trabajar 8 horas, cobrar y ya está.

Fue cuando comenzó a aparecer en los medios de comunicación y redes sociales el término de “Nini”. Es decir, jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban. Muchos porque quizás no habían tenido las oportunidades ni los recursos que otros si habían tenido, pero también muchos, que son de los que hablo en este articulo, que incluso teniendo dichas oportunidades, teniendo unos estudios, disfrutando de una estabilidad económica, no querían esforzarse y aprovecharlas. Y eso era algo muy triste.

Las empresas, cierto es, tenían algo de culpa cuando siempre han pedido más y más al trabajador sin dar nada, o muy poco, a cambio. Y los jóvenes de entonces que buscaban trabajo lo sabían. Se dio la vuelta a la situación y los nuevos trabajadores comenzaron a ser quienes ponían las condiciones, quienes exigían ciertos mínimos a las empresas para entrar a trabajar en ellas, quienes querían de entrada y sin negativa alguna conciliar vida familiar y laboral. Y si a la empresa no les gustaba, el trabajador, si estaba en proceso de selección la abandonaba, y si ya estaba trabajando, se iba a otra empresa sin ningún problema, sin ningún remordimiento. Los jóvenes comenzaron a tener valores distintos y las empresas tenían un reto importante entre manos: escucharles, comprenderles y adaptarse a sus necesidades e inquietudes. Solo de esta manera podían contar con ellos en las plantillas.

No obstante, en el fondo, este cambio no era tan negativo. Comenzaba a imperar la máxima que siempre todos hemos intentado cumplir : Trabajar para vivir, y no vivir para trabajar. Y también en cuajar el concepto de ofrecerse a la empresa porque eras tu el que te ofrecías, no el otro quien te contrataba. Pero claro, como todo en la vida, el cambio ha de ser equilibrado. Todo es cuestión de esfuerzos entre empresas y trabajadores. Sino, el sistema se cae, se rompe. Todas las posiciones extremas son malas.

Actualmente con la crisis, la situación ha vuelto a cambiar. Ya no se observan este tipo de actitudes, por lo menos, en la cantidad en que antes se producían. Se vuelve a valorar el trabajo y una posición en una empresa es algo preciado hoy en día. El concepto “compromiso con la empresa” vuelve tener validez. La generación “Nini” también se está comenzando a poner las pilas, según las últimas noticias aparecidas en los medios, y trabajadores y empresas están algo más concienciados en no ejercer políticas y comportamientos de presión hacia el otro.

Aquel movimiento, aquella burbuja, sirvió para que las empresas comenzara a cambiar sus políticas hacia sus empleados (conciliación laboral, flexibilidad de horarios, etc.). Y esperemos que así siga por ambas partes, pero sin radicalismos, sin actitudes infantiles, con compromiso y pensando siempre en la otra parte. Todos estamos en el mismo barco. Aunque con la nueva reforma laboral, ya veremos que pasa en el futuro.